17 octubre, 2021

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ENTROPIA CULE O COMO VOLVER A EMPEZAR

Llegaba otro día importante para el Barcelona, uno más que debía afrontar con valentía y atrevimiento. Uno de esos días que se quedan en el recuerdo y la memoria del aficionado, ya sea por la victoria y la hazaña o por la derrota en sí misma.

 Luego de haber tenido una semana esperanzadora debido al triunfo en las urnas y con el laportismo a tope, ayudado un poco de la nostalgia y también de la emoción por los éxitos pasados, los culés debían mostrar su mejor futbol y ofrecer a la afición un partido a la altura de la competición.

Pero el reto de este día no tenía nada que ver con elecciones, renovaciones de contratos y promesas de fichajes, sino con la realidad futbolística, con exhibir un sistema de juego eficaz y sobre todo cercano al estilo blaugrana. Enfrente, el rival, Paris Saint Germain, un equipo más certero y contundente no daba muestras de querer ceder el terreno ganado.

 Con jugadores como Veratti, Paredes y la estrella Kylian Mbappe, la hazaña no parecía nada sencilla. Pero el Barcelona no tenía otra opción que jugar con el cuchillo entre los dientes, arriesgando y tratando de anotar lo más rápido posible.

Así inició el juego, con los culés volcados al frente, jugando su partido más importante de la competición europea, que en el primer tiempo tuvo en Sergio Busquets al hombre que daba todo el equilibrio al mediocampo, multiplicándose de manera exponencial, yendo a todas, bloqueando los pocos pero peligrosos intentos del PSG, Messi también se mostró dispuesto a dar la cara, a desarrollar todo su repertorio y puso varias chances en los botines del “Mosquito” Dembelé que desafortunadamente no supo aprovechar en parte debido al gran trabajo realizado por Keylor Navas, que le negó en más de un par de ocasiones, la oportunidad de anotar un gol.

Pero como en toda historia, faltaba mucho aún por escribirse en este encuentro y así quedó demostrado cuando Lenglet cometió un penal increíble que al PSG le significaba oxígeno puro, pena máxima que fue bien capitalizada por Mbappé y que significaba una loza más pesada de soportar para el conjunto de Ronald Koeman.

Los culés no claudicaron, no dejaron de ir al frente, y encontraron un pequeño rédito de este esfuerzo en su estrella Messi que sacó un potente disparo de media distancia que se incrustó en la portería del cancerbero tico, con este gol el equipo visitante se llenó de valentía y quiso llevarse una mayor ventaja al medio tiempo, sin embargo, aunque minutos después se decretaría penal a favor del Barca, Messi estrelló su disparo en el travesaño y de esta manera, pasó de héroe a villano en cuestión de minutos.

Comenzo el segundo tiempo, y Barcelona continuo con la misma actitud frontal que le había permitido anotar un gol, y acercar un poco la esperanza de remontar la eliminatoria, sin embargo, con el transcurso de los minutos, y con algunos cambios realizados por ambas escuadras, el equipo culé fue cayendo poco a poco en desesperación pues no lograba volver a anotar en la meta parisina.

Como es natural, con la presión y el tiempo en su contra, el conjunto español fue cayendo en imprecisiones, aunque se mantuvo agresivo y con jugadas de peligro al frente, abrazado a su idea futbolística y a su esencia, esa que tanto le hizo falta en el partido de ida y que ahora le estaba pesando demasiado.

Finalmente, el partido llegó a su fin y con el silbatazo final, surgen varias interrogantes, principalmente, respecto al futuro de Messi, y los posibles cambios que se avecinan en la entidad catalana, cambios que deben llegar lo más pronto posible si se quiere enmendar y remediar sus últimas andanzas en esta competición. Laporta tendrá una misión titánica y nada sencilla para demostrar que se puede volver a empezar, siempre desde la base, desde la cantera, y por qué no, con ayuda de la billetera.

Jorge Luis Bautista Sandoval

Imagen vía: elcomercio.com