1 agosto, 2021

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Como en el verano del 92

Los veranos de Eurocopa tienen magia, y si hay una selección que sabe de eso, es Dinamarca. Hubo adversidades, sí, también gente que creía en el equipo de Hjulmand y al final, con un estilo de juego muy convincente y propositivo, están entre las mejores ocho naciones de la Eurocopa. Goleando 0-4 a Gales en Ámsterdam, tal como en aquel torneo continental de 1992, el sueño puede ser posible.

La fase de grupos realizada por la selección de Dinamarca fue bastante particular. Contra Finlandia todo se vio afectado por el golpe anímico que provocó el incidente de Christian Eriksen, luego contra Bélgica, pese a ser superiores durante gran parte del compromiso, Kevin De Bruyne ingresó revolucionado y sepultó las esperanzas danesas en aquel partido. Ya contra Rusia, finalmente pudieron explotar su potencial, goleando 1-4 a la Sbornaya y asentándose como segundos de grupo (cosa que a priori sonaría lógico al compartir grupo con los de Roberto Martínez). Con apenas 3 puntos cosechados, tendrían que chocar con Gales en los octavos de final; un duelo que lucía interesante dado el cómo los británicos habían conseguido su pase, siendo un equipo rocoso y que con elementos como Gareth Bale y Daniel James, era capaz de hacer daño con transiciones fugaces.

La grada del Johan Cruyff Arena tenía tintes daneses por aquí y por allá, realmente se sabía que esta Dinamarca está para cosas grandes y a partir de ahora, a partido único, todo puede pasar. Kasper Hjulmand sorprendió con un par de novedades en el once inicial. Los ingresos de Larsen en el carril derecho y Kasper Dolberg en punta significarían que tanto Wass como Poulsen comenzarían viendo la eliminatoria desde afuera.

Los primeros 15 minutos fueron con un balance favorable para los galeses, contrario a lo que la mayoría hubiera pensado, los de Robert Page tenían un juego voluntarioso e incluso llegaron a llamar la atención de Kasper Schmeichel con dos tiros de larga distancia de Gareth Bale. El capitán galés parecía querer encarar los octavos de final en plan grande.

Fue a los 27′ de tiempo corrido que Kasper Dolberg recordó sus días en el Ajax, sintiéndose en casa, y desde fuera del área remató para dejar sin posibilidades a Ward con el 0-1 que ponía a Gales en el contexto que menos buscaba, que es tener que salir a buscar un gol. El dominio de la ‘Dinamita Roja’ se incrementaba sobre el final de la primera parte, el ataque mantenía mucha movilidad y los carrileros eran profundos, nada fuera de lo común pero los galeses se veían demasiado incómodos. Tras el descanso, pasaron solo tres minutos hasta que Neco Williams le regalara la número cinco a Dolberg dentro del área y como buen depredador, el hombre del Niza duplicó la ventaja.

Con el 0-2 sobre la pizarra y un Gales un tanto desarticulado, los de Hjulmand controlaban la situación, no arriesgaban de más y ahora daban avisos tras la recuperación y activación del contragolpe de forma rápida. Al 88′, Joakim Maehle recogió el balón tras un excelso cambio de frente, metió el recorte y le disparó a quemarropa al meta del Leicester City, 0-3. Para hacer aún más lúcida su clasificación a cuartos de final, Dinamarca consiguió el 0-4 vía Martin Braithwaite (de los mejores del partido por su movilidad y profundidad) a pesar de que el VAR tuvo que validar la posición del jugador del Barcelona. La goleada era una realidad ante un Gales que acabó jugando con diez luego de que Harry Wilson se fuera a las duchas al 90′.

Es claro que la dedicatoria de este triunfo será para Christian Eriksen, quizá el futbolista con más calidad de esta generación y que además, estuvo cerca de dejar la vida en el campo. Ahora Dinamarca aguarda al vencedor del Países Bajos-República Checa. Sea cual sea el rival, este equipo, como 1992, está recargado con ilusión y un fútbol que nos remonta a los días de Brian Laudrup, Peter Schmeichel y compañía.

Foto: UEFA Euro 2020 (vía Twitter)

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