19 octubre, 2021

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Suiza y la caída del rey

Desde el punto de penal, la selección suiza liquida a la Francia campeona del mundo y avanza a cuartos de final y quizá pueda ser muy cliché comenzar este artículo con la siguiente frase, pero es que hoy encaja mejor que nunca, David venció a Goliat, sólo que esta vez fue en Bucarest y en una Eurocopa, para variarle un poco a la historia. El choque entre franceses y helvéticos representó una explosión de emociones, con un 3-3 en tiempo reglamentario y unos tiempos extra en los que la fatiga y el esfuerzo físico comenzaban a pesar de más. Ante todo, Suiza jamás se sintió intimidada, asumió su papel de ‘víctima’ y la calidad individual de sus futbolistas mezclada con la moral tan fuerte que demostraron los tiene entre los mejores ocho equipos de esta Euro 2020.

En el arranque del partido en el Arena Nacional, ambos combinados se mostraban propositivos al momento de tener la pelota, con intenciones claras. Del lado de Francia, lo habitual, con movilidad constante de Mbappé rompiendo hacia el espacio (intentando compensar la falta de profundidad de Rabiot), Griezmann siendo el apoyo de media cancha hacia adelante y la permuta constante entre Pogba y Kanté en ese doble-pivote por el que Deschamps apostó hoy. Los helvéticos, sin tener esa posesión distribuida por todo el campo, buscaban generar por medio del armado rápido, también aprovechando que la línea de tres de los galos estaba algo improvisada y dejaba muchas lagunas con los carrileros y es ahí donde Seferovic y Embolo hacían daño, con el del Benfica fijando un poco más y el del M’gladbach yendo hacia el espacio. Al cuarto de hora, Zuber se posicionó al borde del área grande para servirle un centro a Seferovic, que terminó ganándole la posición a un Lenglet muy permisivo y trasladó el 0-1 al marcador. Un golpe que los dos veces campeones del mundo no tenían presupuestado, pero aún quedaba todo el partido por delante. Francia lo intentaba, Rabiot llegó a rematar desde fuera del área, el eje del ataque continuaba teniendo mucha fluidez con balón, pero de momento el empate se negaba a aparecer. Ventaja para los suizos al descanso.

Tras el medio tiempo, Didier Deschamps agitó un poco la banca y decidió realizar una propuesta ofensiva, retirando a Lenglet del campo (complicada temporada para él) y apostando por Kingsley Coman para tener desborde y poner aprueba a Steven Zuber, que había tenido un primer tiempo brillante. Antes de alcanzar la media hora de partido, Benjamin Pavard derribó al propio Zuber dentro del área y el árbitro Rapallini, con ayuda del VAR, señaló la pena máxima y ponía a temblar a toda Francia con la posibilidad del 0-2. Ricardo Rodríguez, encargado de cobrar el penalti, remató a la derecha de Hugo Lloris, pero el arquero del Tottenham adivinó la dirección del lanzamiento y mantenía con vida a Les Blues que poco después, con una genialidad de Karim Benzema al 57′, arrastrando el cuero y batiendo a Sommer a escasos metros de las redes, ponía tablas en el marcador. El momento anímico le pertenecía a los galos, ya que tras el gol encajado y el penal errado los de Petkovic recibieron un balde de agua fría. Fue tan sólo dos minutos después de haber hecho el 1-1 que Benzema adelantaba a los franceses tras una combinación a un toque (cual pinball) con Mbappé y Griezmann; ‘El Principito’ fue quien al intentar definir de vaselina terminó asistiendo al delantero del Real Madrid y de cabeza hizo el 2-1.

El estratega suizo no se quedó de brazos cruzados y mandó dos cambios, Gravanovic por Shaqiri y Mbabu por Widmer. Al 75′, un cohete de Paul Pogba lanzado desde larga distancia dejó sin opciones a Yann Sommer y el 3-1 ya aparecía en el tantometro. Había que hacer un último intento y Suiza lo sabía. El capitán Xhaka fue amonestado al 76′ y la frustración parecía que se adueñaba de la selección suiza, pero al minuto 81′, el recién ingresado Mbabu se adueñó del carril derecho y asistió a Seferovic por elevación para que la esperanza no faltara con el 3-2. Deschamps no quería problemas, removió a Griezmann para poner a Sissoko a contener y cerrar el compromiso. Como si de película se tratara, al 90′ Gavranovic explotó el gran espacio existente entre Varane y Kimpembe para encontrar la vía del 3-3. Pero acá no acaba la historia, porque Kingsley Coman impactó el esférico en el larguero en una de las últimas jugadas del partido, pero no fue la ocasión. Épico, euforia total, Suiza llevaba a Francia hasta el alargue.

En los tiempos extra, ya se comenzó a notar el desgaste y el gran esfuerzo físico por parte de ambos equipos, era de aplaudirse, habían brindado un espectáculo total. Tanto Karim Benzema como Coman abandonaron el terreno de juego por lesión, sus lugares los ocuparon Giroud y el joven del Borussia M’gladbach, Marcus Thuram. Pasaron los 120′ pactados y el destino lo quería, no podía terminar de otra manera, habría penales en el Arena Nacional de Bucarest.

Las primeras cuatro rondas fueron ejecutadas prácticamente a la perfección. En el bando suizo, Gavranovic, Schar, Akanji y Vargas no temblaron frente al manchón y convirtieron sus lanzamientos, mismo caso que los franceses, con un sobrio Pogba y los aciertos de Giroud, Thuram y Kimpembe. Era el momento del quinto penal, el decisivo y para Suiza, Admir Mehmedi se subió al escenario, engañó a Lloris y le ponía toda la presión de Europa al siguiente cobrador galo ¿Quién sería? Pues finalmente el 10 francés tenía la responsabilidad, no de ser el héroe, pero sí de mantener con vida a su selección. Kylian Mbappé, campeón del mundo a sus 19 años, buscaba seguir demostrando que la grandeza y la juventud no están peleadas, pero esta vez, el llamado heredero del trono del fútbol mundial no pudo ganarle la partida a Sommer, quién se lanzó a su derecha y desvío el cobro del atacante del PSG.

Golpe en la mesa de Suiza, el campeón del mundo está fuera y ellos, contra todo pronóstico, jugarán los cuartos de final contra España en San Petesburgo.

Foto: UEFA Euro 2020 (vía Twitter)