1 agosto, 2021

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Crónica: Inglaterra 2-1 Dinamarca

Por primera vez, Inglaterra jugará la final de la Eurocopa y lo hará frente a Italia. Los Three Lions se impusieron a una de las revelaciones del torneo, la selección danesa, en tiempo extra y con un polémico penal señalado tras una supuesta falta sobre Raheem Sterling.

Se había generado una gran expectativa en torno a esta segunda semifinal, ya que citaría a la mejor defensiva del campeonato (Inglaterra) y a la ofensiva más vistosa del mismo (Dinamarca). Wembley se vestía de gala, con la ilusión de poder ver a su país en una final luego de 55 años. Kasper Hjulmand emplearía su ya habitual 3-4-3, con tres centrales (Kjaer, Vestergaard y Christensen), dos carrileros (Maehle y Stryger), dos pivotes (Delaney y Hojbjerg) y tres jugadores en el eje del ataque. Gareth Southgate no variaría demasiado con respecto a la eliminatoria contra Ucrania, con la novedad de que Bukayo Saka ocuparía el puesto de Jadon Sancho como extremo por derecha en el 4-2-3-1.

Desde el silbatazo inicial, ya nos daríamos una idea de lo que sería el encuentro, con los ingleses tomando la iniciativa con balón y la ‘Dinamita Roja’ permaneciendo compacta en defensa (5-4-1) y en dos o tres toques llegar a campo rival en las transiciones, haciendo valer el toque de Hojbjerg, el dinamismo de Braithwaite, la lectura de Damsgaard y los apoyos de Dolberg. En el mediocampo también ya se presentaban los emparejamientos de los pivotes de ambos equipos y con Mount/Kane y el propio Damsgaard atacando las espaldas de los mismos. A la media hora de partido, Dinamarca conseguiría una falta a una distancia cercana a los 25 metros de distancia del arco. Perfilado con su pierna diestra, Mikkel Damsgaard, quien ya había demostrado su buen golpeo en esta Eurocopa, terminaría impactando el balón con violencia y un efecto seco con el que se metería en las redes defendidas por Jordan Pickford para poner en ventaja a los escandinavos.

Foto: UEFA.com

Golpe en la mesa por parte de la selección ‘cenicienta’ de la Euro 2020, pero Inglaterra, que no sabía lo que era recibir gol en este torneo, tuvo una buena capacidad de respuesta. Al 39′, un pase entre líneas de Harry Kane a Saka, permitiría al joven del Arsenal alzar la cara, ver a Sterling en el horizonte y enviar un balón raso que encontraría al capitán danés, Simon Kjaer, que en su intento por desviar la pelota acabaría encajando en propia puerta el 1-1. Empate al descanso y con una primera mitad bastante entretenida, como para sacar las palomitas.

Tan sólo arrancar el complemento, los daneses se compactaron aún más, dejando menos espacio entre líneas y cediendo la posesión casi por completo a Inglaterra. Al 55′, Harry Maguire, como es su especialidad, cabecearía una jugada de táctica fija para probar a Kasper Schmeichel, pero los reflejos del portero del Leicester hoy venían tan activados como de costumbre y evitaría la caída de su valla. El cronómetro corría y ambas selecciones se mostraban cada vez más respetuosas, sin tanto ímpetu por atacar, pese a que hombres como Jack Grealish o Yussuf Poulsen ya estaban en el terreno de juego. Se cumplían los 90 minutos y el empate permanecía, habría otra media hora para definir al segundo finalista.

Gareth Southgate se animaría a realizar algunas modificaciones para la prórroga, dándole ingreso a Jordan Henderson y Phil Foden, para no perder movilidad en el ataque. Al 93′, nuevamente Schmeichel aparecería para negarle el gol a Harry Kane, luego de un disparo que el capitán inglés conseguiría sacar en una posición un tanto incómoda.

Foto: UEFA.com

Era el momento de Inglaterra, le pertenecía el balón y Dinamarca, replegada, ya mostraba fisuras en su armadura. Al 102′, Raheem Sterling cambiaría de ritmo, entraría al área, alcanzaría línea de fondo y luego caería al césped por un ligero contacto de Joakim Maehle. Danny Makkelie, sin dudarlo, señalaría al manchón de penalti y respaldado por el VAR, confirmaría su decisión. Mano a mano, el capitán inglés, la referencia, Harry Kane, ante un pletórico Wembley y un agigantado Kasper Schmeichel. En primera instancia, el arquero danés detuvo el lanzamiento pero no podría retener el esférico, por lo que el rebote favorecería a Kane y al final este llegó con impulso para definir el 2-1 y hacer estallar a la majestuosa catedral del fútbol.

En los últimos 15 minutos, ya con el marcador de su lado, los de Southgate procuraban mantener posesiones largas, sin ir al frente y ralentizando la construcción del juego danés. Con la incorporación de Kieran Trippier, ahora el esquema sería 5-2-3 (como contra Alemania). Con su último aliento, Dinamarca lo intentaba, principalemnete con balones en largo, pero ya no tendría ocasiones claras. El silbatazo final llegaría y todo Wembley rugiría ante la clasificación a la gran final de la Eurocopa, donde ya espera la Italia de Roberto Mancini.

Foto: UEFA Euro 2020 (vía Twitter)